Archivo de la categoría: Antonio Blay

Los padres del desierto

Monje en el desiertoHacia el año 300, acudían de todas partes monjes al desierto. Allí trabajaban y oraban durante todo el día, ayunaban y se emulaban unos a otros. Ellos no inventaron la vida ascética, sino que adoptaron sus prácticas de otros movimientos religiosos. Sin el conocimiento de la ascesis su vida especial en el desierto hubiera terminado en un trastorno psíquico general y en la demencia. Los monjes tomaron la sabiduría y la experiencia que ascetas de todas las religiones y de círculos filosóficos habían acumulado anteriormente. Sólo así pudieron permanecer en continua soledad y vigilancia y constante búsqueda de Dios, para alcanzar, de ese modo, un gran conocimiento del hombre y un verdadero rastro de Dios.
Los padres del monacato fueron como los psicólogos de su tiempo. En la soledad, observaban y analizaban sus pensamientos y sus sentimientos, de los que el domingo, al reunirse para celebrar la eucaristía, trataban con el abad, su padre espiritual, para no dejarse engañar por sus luchas. Dialogaban sobre sus pensamientos y sentimientos, sobre su estilo concreto de vida y sobre su camino hacia Dios. Así surgió la denominada confesión de los monjes, en la cual no se trataba tanto del perdón de los pecados, como de un acompañamiento espiritual para la dirección de las almas. Era una anticipación del coloquio terapéutico, tal como ha sido desarrollado por la psicología moderna. De todos modos, de las ciudades, incluso de más allá de los mares, de Roma, innumerables fieles acudían a aquellos solitarios que se habían apartado del mundo, para pedir su consejo. Algo parecido a como tantos buscadores de la verdad peregrina hoy día a la India, a los gurús. Tenían la sensación de que, en ese desierto, vivían hombres que sabían lo que es ser hombre y que hablaban de Dios con autenticidad, porque lo habían experimentado.

Anselm Grün
Del libro “La sabiduría de los padres del desierto”
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“El hombre cuya mente ha encontrado la paz
no se precipita a la sociedad humana ni a las espesuras del bosque.
En felicidad vive en cualquier parte y toda condición”
El cantar de Ahstavakra

El cultivo del amor

Amor_a_DiosCultivar el amor es acercarnos al interior de las personas, es decir, a su verdad, a su razón de ser, a su verdadera y profunda motivación, a través de Dios. Por eso cualquier persona puede aprender el Bhakti-Yoga si sigue su vida religiosa del modo que la sienta como más verdadera, dentro de cualquier formulación religiosa concreta. Sería absurdo excusarse con los defectos que puedan citarse de la propia religión, por ejemplo sobre su organización, sobre su formulación dogmática o sobre alguna experiencia desagradable que se haya tenido, para cerrarse a la necesidad interior de la vida espiritual. Aprendamos a superar los condicionamientos y experiencias negativas que tengamos, de modo que lo uno no se oponga a lo otro. Quienes hayan sufrido esas experiencias negativas, desagradables o limitadas en su vida religiosa anterior, no tienen porque prescindir de lo mejor, la parte viva, interna, inmediata: la unión personal con Dios.

Antonio Blay
Del libro “Bhatki-Yoga”

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“Quien realiza de un modo perfecto el amor, realiza a la vez,
el pleno conocimiento, la plena sabiduría y la plena potencia”
Antonio Blay

El universo es el movimiento de Dios

BrahmaTodas las fuerzas, todas las leyes que rigen el mundo son divinidades, es decir, apariencias de Dios: por eso los nombres de las distintas divinidades son tan solo el nombre de las fuerzas primordiales: la fuerza creadora constituye el nombre de un dios, la destructora, la fuerza de conservación, la de la maternidad, la de la circundidad, la viril, la que se manifiesta en las tempestades, la que mueve a la obediencia, etc; estas fuerzas, manifestaciones de Dios, se personifican en divinidades. Pero está en la mente religiosa india, que no se trata de dioses sino de símbolos que personifican las fuerzas, y los poderes de la naturaleza, expresión de Brahma.
Detrás de esta multiplicidad, se encuentra por lo tanto siempre la aceptación de la unidad de Dios, y es precisamente por esta aceptación de la idea de un Dios único sin contraponerse a los múltiples dioses, la India ha sido siempre un país abierto a cualquier formulación religiosa en cuanto a tal: nunca se ataca al que predica una divinidad nueva o una religión nueva, sino que, por el contrario, despierta en seguida una gran admiración e interés y mucha gente escucha.

Antonio Blay
Del libro “Bhakty-Yoga”

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“Los hombres no quedan confundidos por lo que sucede,
sino por las ideas que se hacen de lo que sucede”
Ansel Grün

El universo es el movimiento de Dios

El-UniversoTodas las fuerzas, todas las leyes que rigen el mundo sin divinidades, son apariencias de Dios: por eso los nombres de las distintas divinidades son tan solo el nombre de las fuerzas primordiales: la fuerza creadora constituye el nombre de un dios, la destructora, la fuerza de conservación, la de la maternidad, la de la circundidad, la viril, la que se manifiesta en las tempestades, la que mueve a la obediencia, etc; estas fuerzas, manifestaciones de Dios, se personifican en divinidades. Pero está en la mente religiosa india, que no se trata de dioses sino de símbolos que personifican las fuerzas, y los poderes de la naturaleza, expresión de Brahma.
Detrás de esta multiplicidad, se encuentra por lo tanto siempre la aceptación de la unidad de Dios, y es precisamente por esta aceptación de la idea de un Dios único sin contraponerse a los múltiples dioses, la India ha sido siempre un país abierto a cualquier formulación religiosa en cuanto a tal: nunca se ataca al que predica una divinidad nueva o una religión nueva, sino que, por el contrario, despierta en seguida una gran admiración e interés y mucha gente escucha”
Antinio Blay
Del libro “Bhakty-Yoga”

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“Los hombres no quedan confundidos por lo que sucede,
sino por las ideas que se hacen de lo que sucede”
Ansel Grün

El cultivo del amor

meditaciónCultivar el amor es acercarnos al interior de las personas, es decir, a su verdad, a su razón de ser, a su verdadera y profunda motivación, a través de Dios. Por eso cualquier persona puede aprender el Bhakti-Yoga si sigue su vida religiosa del modo que la sienta como más verdadera, dentro de cualquier formulación religiosa concreta. Sería absurdo excusarse con los defectos que puedan citarse de la propia religión, por ejemplo sobre su organización, sobre su formulación dogmática o sobre alguna experiencia desagradable que se haya tenido, para cerrarse a la necesidad interior de la vida espiritual. Aprendamos a superar los condicionamientos y experiencias negativas que tengamos, de modo que lo uno no se oponga a lo otro. Quienes hayan sufrido esas experiencias negativas, desagradables o limitadas en su vida religiosa anterior, no tienen porque prescindir de lo mejor, la parte viva, interna, inmediata: la unión personal con Dios.

Antonio Blay
Bhatki-Yoga

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“Quien realiza de un modo perfecto el amor, realiza a la vez,
el pleno conocimiento, la plena sabiduría y la plena potencia”
Antonio Blay

El poder del mantra

mandala-mantra“ –El mantra- Neutraliza las demás ideas, al situar la que encierra en la mantra en el centro continúo de la atención. Pues se imposibilita a la mente para seguir el movimiento automático que la inclina a pasar siempre a nuevos objetos, y especialmente a dirigirse por los cauces ya abiertos de ideas y recuerdos negativos.
Fija la atención de la mente en dirección a Dios. El significado del mantra tiene un sentido religioso. Y la mente se fija y penetra más y más en él, por la continuidad de la atención en el mismo objeto, llegando a producirse una progresiva concentración en la realidad a la que el mantra conduce: Dios. Así como el japam realiza la integración de todos los niveles de la personalidad alrededor del núcleo mental único: Dios. Porque no se trata de algo que se verifique en una parcela lateral de la vida del sujeto, sino que tienen lugar en el centro mismo de su conciencia.
Por medio de la repetición del mantra se va produciendo por lo tanto, una limpieza del resto de los contenidos mentales, una fijación de la mente hacia dios, y una integración de las energías alrededor de Dios y una profundización en Dios hacia el propio interior, estructurándose todo el psiquismo sobre la conciencia adquirida en este nuevo estado.
Se trata de una auténtica obsesión de Dios. Hay textos de los Bhakti-Yoguis en los que piden estar locos por Él, expresando un significado estricto de la palabra “loco”, como si fuera una obligación estarlo por Dios”.

Antinio Blay
Del libro “Bhakty-Yoga”

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“Sólo conseguimos la libertad
cuando son correctas nuestras ideas sobre la vida”
Anselm Grün

El amor como camino

BhaktiEn Oriente consideran, pues, que el pecado no ha de alejarnos de Dios, concepto enteramente diferente del que, por lo menos en la práctica, rige en Occidente. Lo importante y trascendente en acercarse a Dios, y eso sólo puede lograrse si hay una presencia continua, un recuerdo sostenido, una atención fija hacia Él. El japam, o repetición del mantram, no es más que una técnica para conseguir que nuestra atención a Dios sea constante a fin de purificar la mente y dirigir la afectividad hacia Dios cada vez más intensa y profundamente. Así, en principio, en el medio y en el fin de la religiosidad hindú figura el amor. Para el bhakti el amor es lo más extraordinario. Cuando queremos conocer las cosas, el deseo de conocer es distinto de la actividad de pensar y de la verdad conocida. Son tres estados diferentes que corresponden a tres campos también diversos. Pero en el amor, el mismo deseo de amar empieza ya a ser amor, el mismo amor adquiere su más intensa vivencia. Así que no son más que gradaciones de una misma realidad: amor, que constituye el móvil, el medio y el fin.
El amor sólo exige para crecer y perfeccionarse que la persona se entregue del todo y que siga adelante, sea cual fuere la forma que adopte, de comprensión, de identificación. Entonces se produce la apertura total desde el interior, de modo que el amor llega a ser su propia maduración convirtiéndose en fruto. Así es amor la raíz, la rama, las hojas, la flor y el fruto, como diversas fases del mismo proceso del amor.

Antonio Blay
Del libro “Bhakti Yoga”

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“El que está familiarizado con la tentación
se encuentra con la verdad de su alma”
Anselm Grün

Bhajans, cantos devocionales

MirabaiEl canto hindú en el fondo es siempre sagrado, como en todos los pueblos orientales. Hay una sola nota, una melodía muy simple reduciéndose la música a una serie de variaciones de esta melodía o frase musical, porque ella representa el amor. El alargar tanto las notas al final, así como las pequeñas inflexiones y modulaciones para volver enseguida a la misma dominante es un intento para mantener la conciencia del amor y de expresarlo a través de la de las naturales oscilaciones de nuestro estado de ánimo. Si, mientras permanece la nota dominante se abre uno interiormente al sonido, dejándole entrar, escuchándole por dentro y dejándose llevar por él luego interiormente, esa aparente monotonía producida por la persistencia de una sola nota le conducirá a sentir cada vez más hondo, es decir, le profundizará la conciencia de sí mismo, teniendo para él aquella música una resonancia cada vez más honda. Este es el secreto para escuchar como se debe la música sagrada, y para esto se ha compuesto así: es precisamente lo quiere expresar y lo que intenta.

Antonio Blay
Del libro “Bhakty-Yoga”

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“La propia fuerza del hombre radica en la idea correcta
que se hace de la vida y en la rectitud y ánimo que le confiera”
Anselm Grün

La acción de Dios en nosotros

Bhakti-YogaA veces se ha acusado a la India de que su religión se basa sólo en el esfuerzo humano, que no admite una relación dirigida de Dios hacia el hombre, sino sólo un acercamiento del hombre a Dios, como si hubiera proporción entre el esfuerzo humano y la realización de Dios. Pero existen textos abundantes hindúes en los que se afirma constantemente que Dios se expresa a sí mismo a través nuestro, que de Dios, viene toda la capacidad de esfuerzo, de amor, de compresión, de iluminación. Lo que debemos cultivar es ese amor, abrirle paso, atizar el fuego para que la llama vaya creciendo hasta que la personalidad quede devorada y derretida en el amor y adoración de Dios. El amor perfecto a Dios es el resultado de su plena acción en nosotros cuando por nuestra parte y con su ayuda, conseguimos abrirnos y entregarnos del todo a Él

Antonio Blay
Del libro “Bhakty-Yoga”

www.artdetat.com“El hombre es esencialmente alguién
que se prepara para un viaje”
Anselm Grün