Archivo de la categoría: Xavier Melloni

A Jesús no vamos, sino que venimos

A_Jesús_no_vamosA Jesús no vamos, sino que venimos. Venimos a él porque por él regresamos a casa. Nuestra casa, nuestro lugar original y originante, es la vida trinitaria, en la que tres son uno porque el Ser es comunión e interrelación en esta permanente de donación. El Ser uno y único se nos comunica desde la profundidad de sí mismo como Fuente originaria (Padre), como receptáculo con capacidad constitutiva de acoger (Hijo) y como Flujo constante de devenir para dejar que los seres advengan (Espíritu). Se nos invita a participar de esta relación sin que en ningún momento hayamos dejado de estar en ella. Por esto venir. En Dios está contenida la realidad toda. No hay realidad fuera de Dios. Dios es el nombre de lo Real en su estado pleno, Fontal y final a la vez. En medio, entre la fuente y el mar, está la creaturalidad, el acto procesual de tomar conciencia de que en Él “nos movemos, somos y existimos”.

Xavier Melloni
Del libro “El Cristo interior”
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“Dios es el medio de acercarse a Él”
A. Blay

Divinízame

montañas¡Materia encantadora y fuerte. Materia que acaricias y virilizas. Materia que enriqueces y destrozas; yo que confío en las celestiales influencias que han perfumado y purificado tus aguas, me abandono en tus brazos poderosos. La virtud de Cristo te ha atravesado. Arrástrame con tu embrujo. Aliméntame con tu sabia. Enduréceme con tu resistencia. Libérame con tus sacudidas. Y, en fin, por la totalidad de ti misma, divinízame. (El medio divino)
Pierre Teilhard de Chardin

Javier Melloni
“Voces de la Mística II”

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“Todo aquel que pospone su voluntad a la de Dios
y a la de los hombres conservará su alma siempre en paz”
San Silouan

El poder de Dios

angelafolignoEn otra ocasión, Dios le dijo: “Quiero mostrarte mi poder.” De repente se abrieron los ojos del alma y yo veía una plenitud de Dios en la cual comprendía el mundo entero, es decir, el mar, el ultramar, supramar, el abismo y todas las cosas. En todo esto no distinguía más que la potencia divina de modo inefable. Entonces el alma, con admiración extrema, exclamó diciendo: “Por este mundo se rezuma a Dios”. Comprendí el mundo entero como cosa pequeña, es decir, el mar, el ultramar, supramar y el abismo como algo pequeñito. El poder de Dios lo llenaba todo y lo desbordaba. Y dijo: “te he mostrado algo de mi poder.” Al punto entendí que podía comprender todo lo demás. Y añadió: “considera ahora la humildad.” Veía la humildad de Dios para con los hombres en tan profunda, que el alma, comprendiendo el poder inefable de Dios y a la vez su humildad tan honda, se maravillaba y se tenía absolutamente por nada; no se veía en sí más que soberbia (…). Me quedó entonces tal inefable alegría, una alegría tan grande que no creo que me haya de faltar en la vida (…). Después de haber visto así el poder y la voluntad de Dios, el alma quedó arrobada y elevada aún más. Entonces no veía yo ni el poder ni la voluntad de la misma manera que antes, sino algo estable, firme, tan inefable que no puedo decir más que todo era bondad. Allí disfrutaba el alma de una alegría indescriptible. Salía y volvía a entrar en este estado sublime e inefable.
Angela de Foligno

Xavier Melloni
“Voces de la Mística II”

“Cuando te parece estar más abandonada,
entonces eres más amada de Dios y Él está más cerca de ti”
Angela de Foligno

El don supremo de la existencia

JesusLa encarnación del Verbo, palabra y sentido primordiales, implica la penetración de la potencia divina en la debilidad humana, lo cual supone en él una disminución. Toda palabra es insuficiente para referirse a esta inseparable conjunción. El manifestarse de Jesús como Hijo aconteció porque su voluntad de afirmación cedió a la voluntad de de donación. Así, para acercarse al Hijo hay que abandonarse en quien nos entrega continuamente su ser. En este dejarnos ir vamos alcanzando otro modo de existencia, renunciando a afirmarnos atrincheradamente para vivir en estado de receptividad y transparencia. La disminución de nuestra voluntad de afirmación deja paso el Hijo y nos hace Hijos. La filiación nace de la conciencia cada vez más nítida de no pertenecerse a uno mismo, sino de saberse continuamente recibido. Este despertenecerse hiende a regiones hacia la Otredad, una Otredad que nos dispone a recibir la alteridad de los demás y nos rescata del exilio de vivir blindados.
No podemos resolver la paradoja, sólo vivirla, adentrarnos en ella y ser abiertos por ella: vamos siendo a medida que entregamos nuestro ser, porque el Ser es continuamente cesión de sí mismo. Siendo nuestra existencia el don supremo que podemos recibir, sólo puede sostenerse como don y, por tanto, sólo tiene sentido desde la donación. Le necesidad de autoafirmación es un espejismo.

Xavier Melloni
Del libro “El Cristo interior”

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“Nuestra paz se resuelve con la plenitud de nuestra entrega”
A. Blay

Entré y ví con el ojo de mi alma

Agustín_de_HiponaEstimulado a volver a mí mismo, entre en mi interior guiado por Ti, pude hacerlo porque Tú te hiciste mi ayuda. Entré y vi con el ojo de mi alma o como quiera que Él fuese, sobre el mismo ojo de mi alma. Sobre mi mente, una luz, inconmovible, no vulgar ni visible a toda carne u otra del mismo género, aunque más grande, como si brillase, más y más claramente y lo llenase todo con su grandeza. No era esto aquella Luz, sino cosa distinta, muy distinta a todas estas. No estaba en mi mente como está el aceite sobre el agua o el cielo sobre la tierra, sino estaba sobre mí, por haberme hecho, y yo debajo, por ser hechura suya. Quien conoce la verdad conoce esta Luz, y quien la conoce, conoce la eternidad. El amor es quien la conoce (…). Reavivaste mi debilidad ante mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de Ti, en la región de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: “Soy manjar de grandes: crece y me comerás. No me convertirás en ti como haces con la comida que come tu carne, sino que serás tú el que te convertirás en Mí.” (Confesiones, VII)
Agustín de Hipona

Xavier Melloni
Del libro “Voces de la mística II”

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“Piensa, “Soy la pura inteligencia” y con este fuego de la fe
quema la densa selva de la ignorancia:
al liberarte del dolor, serás feliz”
El cantar de Ashtavakra

Jesús en el desierto

bautismo_de_JesúsDespués del sumergimiento en el río, Jesús fue conducido al desierto para “sentir y gustar interiormente” lo que se le había revelado. Allí creció en lucidez y pudo discernir con claridad lo que significaba ser Hijo de Dios y del Hombre. Comprendió tres cosas: que no se debe hacer un absoluto de las propias necesidades –convertir las piedras en pan-, porque entonces el manar de la Fuente queda obstruido en la corta mirada de la autorreferencia; entendió que tampoco podía utilizar su poder para dominar reinos ni someter a otros, porque entonces él también quedaba sometido; y que no podía situarse en el lugar más alto y tener ideas a su antojo porque desde arriba las cosas y las personas se ven aislada y deformadamente. Jesús descubrirá que el lugar del Hijo no es la cúspide más alta, sino lo más bajo, lo ínfimo. El resto de sus años irá en busca de ese último lugar, el único desde el cual se puede fundar fraternidad sin que nadie quede exterminado o excluido.

Xavier Melloni
Del libro “El Cristo interior”

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“La verdadera batalla de la vida diaria la libramos,
no en la mente ni en el cuerpo, sino en nuestra vida afectiva”
A. Blay

de Zuang Zi

lao-tzuCuando el tao viene, no hay señal de su venida;
y cuando se va no trasciende ningún límite.
No tiene puertas ni aposentos;
se extiende por los cuatros lados,
y todo lo penetra en su inmensidad.
Quien siga el Tao verá que robustecen sus miembros,
su pensamiento se hará penetrante,
agudos sus sentidos;
usará su mente sin fatigarse
y no hallará estorbo cuando trate de acomodarse a los seres.
El Cielo no puede menos que ser alto,
la Tierra no puede menos que ser ancha,
el sol y la luna no pueden menos que moverse,
el millón de seres no puede menos que prosperar. ¡Este es el Tao!
Zuang Zi

Xavier Melloni
Del libro “Voces de la mística II”

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“Dios es el centro de cuanto existe y a través de Él se abre la puerta cerrada
que conduce al interior de todas las cosas”
Antonio Blay

de Plotino

a. PlotinusA menudo me descubro a mí mismo escapando de mi cuerpo. Extraño a cualquier cosa, en la intimidad de mí mismo, contemplo una belleza maravillosa. Estoy convencido, sobre todo en esos momentos, de que me espera un alto destino en el que se da una vida mejor; me siento unido al Ser divino y, fundido en Él, se produce una actividad que me eleva por encima de los demás seres espirituales. Pero tras ese reposo en el Ser divino, regresando de la contemplación al pensamiento racional, me pregunto cómo llevo a cabo en la actualidad este descanso, y cómo el alma pudo nunca entrar en el cuerpo, siendo en sí misma tal como la he visto, aunque esté en un cuerpo.
Plotino

Xavier Melloni
Del libro “Voces de la mística”

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“Si das a Dios, todo lo que Dios te pide,
en todo encontrarás la ayuda de Dios”
Juan Crisóstomo