Archivo de la categoría: Dilgo Khyentse

La conciencia de la muerte

yogui“Los grandes practicantes del pasado se describían a ellos mismo como “yoguis con el pensamiento de la impermanencia implantado profundamente en sus corazones.” Veían claramente la futilidad de los propósitos ordinarios . Sus mentes estaban totalmente volcadas hacia el Dharma. Su práctica del Dharma se basó en una sobria vida inspirada por los pensamientos acerca de su propia muerte, la cual sabían que tendría lugar en una cueva solitaria. Todos esos practicantes, desde luego, ahora están muertos porque este es el destino de todos los seres vivientes. Pero en lugar de renacer en los reinos del sufrimientos, donde todos los ansiosos placeres de esta vida son finalmente confinados, ellos están en la Tierra del Buda. Tan previsora y profunda perspectiva, puede afianzarse dentro de ti. Es el resultado de estar constantemente atento a la muerte. La conciencia de la muerte es un néctar, como la medicina que te devuelve la salud y un guardia que vigila la disciplina de tus prácticas sin dejar que caigas en distracciones”

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”
artdetat.com

“El alma que ama al Señor no puede menos que orar,
pues está orientada hacia él por la gracia que ha conocido en la oración”
San Silouan

La meditación solitaria

La_meditación_sentada

Tierra labrada

Puedes comprar un pedazo de tierra, rastrillarlo, construir una casa y cultivar los campos convencido de que estas actividades te producirán felicidad y satisfacción en el futuro. Pero, simplemente no va a ser así. El único territorio que vale la pena de reclamar es el baluarte de la simplicidad primordial, la esencial e invariable naturaleza de todas las cosas. La manera de conquistarlo es a través de la meditación solitaria, progresando hacia los diferentes estadios del camino que desemboca en la Gran Perfección. Una vez hayas tomado posesión de estas tierras, podrás morar en ellas el resto de tu vida, después de la muerte y durante tus futuras reencarnaciones. Pero hasta llegar a este lugar, debes estar preparado para afrontar miles de actos de valentía.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”
artdetat.com

“El camino a Dios va por el encuentro conmigo mismo,
por abajarme a mi propia realidad”
Anselm Grün

Tan infinito como el espacio

Tan_infinito_como_el_espacioTan infinito como el espacio es el número de seres vivientes. Sin embargo, tendemos a pensar que las únicas relaciones que nos vinculan a otros seres son las que tenemos actualmente. En nuestro vecindario, nos gustan unos pocos, nos disgustan otros tantos e ignoramos al resto. Basándonos en esta discriminatoria e limitada percepción de los demás, seguimos dando votos al apego y a la agresividad. Así es como acumulamos karma, la fuerza conductora del Samsara.

Si pudiéramos visionar la secuencia sin fin de las vidas que hemos dejado atrás, sabríamos que no hay ni un solo ser en la Tierra que no haya sido nuestro padre o nuestra madre, y no solo una vez sino muchas. Para devolver el amor y amabilidad que nos han mostrado, debemos cultivar el cariño y la compasión hacia todos ellos, como hacen los grandes iluminados. Por encima de todo, debemos aspirar desde lo más profundo de nuestra alma, a ser capaces de conducirles hacia la perfecta iluminación, sin dejar atrás a uno solo de ellos. El mérito que nace de tal anhelo es proporcional al número de seres, así que el deseo de liberar a innumerables seres puede engendrar una cantidad formidable de méritos.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”
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Donde está mi mayor problema,
allí también está mi mayor oportunidad, allí mi tesoro.

Allí entro en contacto con mi verdadero ser.
Allí quisiera hacerse vivo algo, florecer algo”
Anselm Grün

La comida con la que te alimentas

La comida con la que te alimentasLa comida con la que te alimentas puede ser deliciosa o insípida, escasa o abundante, pero al final acaba convertida en excremento. Jetsun Milarepa y otros grandes yoguis, sobrevivieron durante meses sin comida y sin sentir hambre. Sabían como conseguirlo a través de la contemplación y la meditación.
Nútrete con calma en el profundo conocimiento y disfrutarás del sabor de la serenidad en esta vida y en todas las que han de venir. Vas a escapar de la hambruna de la ignorancia y te inclinarás, de manera natural, hacia la meditación.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
“Los cien versos de consejos”

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“A través del silencio el agua se serenará en nuestra vasija
y podremos ver en ella nuestra verdad”
Anselm Grün

Cultivando el cariño y la compasión

gentíoTan infinito como el espacio es el número de seres vivientes. Sin embargo, tendemos a pensar que las únicas relaciones que nos vinculan a otros seres son las que tenemos actualmente. En nuestro vecindario, nos gustan unos pocos, nos disgustan otros tantos e ignoramos al resto. Basándonos en esta discriminatoria e ilimitada percepción de los demás, seguimos dando votos al apego y a la agresividad. Así es como acumulamos karma, la fuerza conductora del samsara.
Si pudiéramos visionar la secuencia sin fin de las vidas que hemos dejado atrás, sabríamos que no hay un un solo ser en la Tierra que no haya sido nuestro padre o nuestra madre, y no solo una vez sino muchas. Para devolver el amor y amabilidad que nos han mostrado, debemos cultivar el cariño y la compasión hacia todos ellos, como hacen los grandes iluminados. Por encima de todo, debemos aspirar desde lo más profundo de nuestra alma, a ser capaces de conducirles hacia la perfecta iluminación, sein dejar atrás a uno solo de ellos. El mérito que nace de tal anhelo es proporcional al número de seres, así que el el deseo de liberar a innumerables seres puede engendrar una cantidad formidable de méritos.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”

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“Pero la mejor iglesia de Dios es el alma: Para el que ora en su alma,
el mundo entero se convierte en un templo”
San Silouan

 

 

La sabiduría del maestro

caminosViajar por los caminos que atraviesan regiones plagas de bandidos, es una experiencia temible cargada de peligros. El camino espiritual también nos conduce por desfiladeros difíciles y peligrosos, y cualquiera que emprenda el arduo viaje hacia la iluminación, se encontrará tremendos obstáculos, especialmente el deseo, la ira, la confusión el orgullo y la envidia. Debes de hacer lo que puedas para evitar la emboscada que te tiende el deseo, con el único objeto de hacerte reaccionar con una ira que te dominará en la siguiente encrucijada del camino. Y, aún escapando de este peligro, va a ser muy fácil que caigas en las garras del orgullo y la envidia. Las cinco emociones venenosas son despiadadas merodeadoras que no van a dudar ni un solo instante a la hora de apartarte de la oportunidad de alcanzar tu destino, ser libre del Samsara. Para atravesar estos peligros, necesitarás una compañía extremadamente fiable. Esta compañía es la del Maestro espiritual. Solo con su orientación podrás llegar sano y salvo. Puesto que hay mucho en juego, empieza eligiendo a un verdadero Maestro espiritual cualificado. Una vez hayas establecido cierta confianza con el Maestro, escucha sus consejos. Y en conclusión, aprende como ponerlos en práctica. Si puedes seguir estas tres fases como es debido, progresarás velozmente y sin obstáculos. Gracias a la amabilidad y la sabiduría del Maestro espiritual, todo el Dharma estará a tu disposición, listo como la comida magníficamente presentada en la parada de un mercado. ¿No sería absurdo por tu parte desperdiciar esta oportunidad?
Si confías en un auténtico Maestro espiritual, tendrás una práctica para aplicar cuando seas viejo, otra cuando estés enfermo y otra en el umbral de la muerte. Estarás preparado para enfrentarte a la vida y la muerte con absoluta confianza.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”

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“Sólo lo eterno que hay en ti, puede reconocer que
lo impermanente es impermanente”
Eckhart Tolle

Las bendiciones del Maestro

Maestro espiritualEl Maestro espiritual es como la tierra, nunca se hunde bajo tus pies. El Maestro espiritual nos guía hacía la iluminación sin decepcionarnos. Suspendido en el aire, un avión puede llevarnos veloz hasta donde no podemos llegar a pie. Llevados por nuestra devoción, las bendiciones del Maestro nos acercan rápidamente a la realización.
Uno de los significados de la palabra Dharma es “aquello que nos sostiene”. Sostiene y guía a quienes depositan su confianza en Él. Una persona a la que arrastra la rápida corriente de un río, puede ser rescatada por una mano firme que la lleve hacia la orilla. Del mismo modo, el arpón del Maestro puede tirar de nosotros y llevarnos fuera de la rueda de muertes y renacimientos, en tanto cuanto seamos capaces de agarrarnos a él con la anilla de nuestra fe.
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Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”

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“Lo extraordinario es lo que llega a este mundo
a través de ti”
Eckhart Tolle

¿Quièn sabe cuando moriré?

OraciónKayak Gomchung, un gran meditador Kadampa, vivió en una cueva del Tibet. Un arbusto de espinas blancas obstruía la entrada cada vez que salía o entraba, le arrancaba un pedazo de su ropa. A menudo se planteaba cortar el arbusto, pero entonces, el pensamiento de la muerte acudía a su mente y pensaba: “¿Quién sabe cuando moriré? El tiempo que me llevará deshacerme de este arbusto es mejor pasarlo meditando”. Con el poder de su meditación, Kayak Gomchung fue capaz de volar y llevar a cabo todo tipo de milagros. Y cuando murió el arbusto estaba allí.
Si un practicante así no se permitía ni un solo instante, ¿cómo podemos desperdiciar la mayor parte de nuestro tiempo de vida en actividades comunes, sabiendo cuánto nos queda todavía por conseguir en el camino espiritual?

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”

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“El amor divino da el Paraíso al alma”
San Silouan

La muerte como algo favorable

puesta de solCuando el sol cae al atardecer, las alargadas sombras de las colinas del oeste se aproximan hasta sumirnos en el crepúsculo. Así también las sombras de la muerte nos acercan al declive de nuestras vidas. Pero hay una importante diferencia; la muerte no acontece bajo una predicción de tiempo o de lugar. Desde el momento de nuestro nacimiento, nuestas vidas se mueven inexorablemente hacia la muerte, pero ese encuentro es algo impredecible.
Un criminal en búsqueda y captura nunca está tranquilo. Siempre está alerta, ideando constantemente un plan eventual para escapar del castigo que le espera. Nunca le encotrarás dibujando los planos de su futura casa.
¿Cómo puedes descansar cuando la muerte amenaza con golpearte en cualquier momento? A partir de ahora, tu único camino debe ser la práctica del Dharma. No hay otro modo de convertir la muerte en algo favorable.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
el libro “Los cien versos de consejos”

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“Cuando la oración es aceptada por el Señor,
el Espíritu divino da testimonio de ello en el alma”
San Silouan

 

 

 

Cultivando el cariño y la compasión

Dilgo_Khyentse_Rinpoche__56_of_17_Tan infinito como el espacio es el número de seres vivientes. Sin embargo, tendemos a pensar que las únicas relaciones que nos vinculan a otros seres son las que tenemos actualmente. En nuestro vecindario, nos gustan unos pocos, nos disgustan otros tantos e ignoramos al resto. Basándonos en esta discriminatoria e limitada percepción de los demás, seguimos dando votos al apego y a la agresividad.
Así es como acumulamos karma, la fuerza conductora del Samsara.
Si pudiéramos visionar la secuencia sin fin de las vidas que hemos dejado atrás, sabríamos que no hay ni un solo ser en la Tierra que no haya sido nuestro padre o nuestra madre, y no solo una vez sino muchas. Para devolver el amor y amabilidad que nos han mostrado, debemos cultivar el cariño y la compasión hacia todos ellos, como hacen los grandes iluminados. Por encima de todo, debemos aspirar desde lo más profundo de nuestra alma, a ser capaces de conducirles hacia la perfecta iluminación, sin dejar atrás a uno solo de ellos. El mérito que nace de tal anhelo es proporcional al número de seres, así que el deseo de liberar a innumerables seres puede engendrar una cantidad formidable de méritos.

Dilgo Khyentse y Padampa Sangye
Del libro “Los cien versos de consejos”

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“Donde está mi mayor problema, allí también está mi mayor oportunidad, allí mi tesoro.
Allí entro en contacto con mi verdadero ser.
Allí quisiera hacerse vivo algo, florecer algo”
Anselm Grün