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Yo soy el que soy

Niña“La espiritualidad es sobre todo sentir que “yo soy el que soy”. Si un niño percibe que nadie toma en serio su identidad, se siente herido en su yo más profundo. “La herida espiritual es realmente responsable más que cualquier otra cosa, de que de adultos sigamos siendo unos niños sin autonomía y enormemente vergonzosos. La historia del ocaso de un hombre o una mujer comienza precisamente cuando a ese estupendo, valioso, peculiar y precioso niño el “yo soy el que soy” ya no le dice nada en absoluto” (Bradshaw,66)
Al niño se le hiere en su yo más profundo cuando no se le ama por sí mismo, por lo que es. “La frustración del anhelo del niño de ser amado como persona, y de experimentar que su amor también es aceptado, constituye el mayor drama que le puede suceder. Los padres en una familia desunida no están en condiciones de darle al niño lo que necesita, pues ni ellos mismos lo tienen. Lo que pasa en realidad es que a la mayoría de los niños de familias desunidas se les causan mayores heridas precisamente cuando más daño les hacen”. Estas heridas les mueven a cerrarse interiormente y a creer por despecho que no necesitan para nada el amor. Pero se trata de una reacción a la desesperada que endurece al hombre cada vez más y cada vez le deja más vacío. Protegerse contra esta herida le lleva a aislarse de los demás y le incapacita para entablar una relación auténtica. Eso lleva a la persona a decir no a un amor por el que en realidad suspira en lo más hondo de su ser”

Anselm Grün
Del libro “Portarse bien con uno mismo”

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“Para vivir una vida auténtica, tendríamos que dejar todas las ilusiones
que nos hemos hecho sobre ella”
Anselm Grün

Una espiritualidad desde abajo

Una_espiritualidad_desde_abajoLos padres del desierto nos enseñan una espiritualidad desde abajo. Ellos nos indican que hemos de comenzar por nosotros mismos y nuestras pasiones. El camino hacia Dios, según ellos, está siempre basado en el propio conocimiento. Evagrio Póntico lo formula así: “¿quieres conocer a Dios? Aprende antes a conocerte a ti mismo”. Sin este conocimiento, estamos siempre en peligro que nuestra idea de Dios sea una pura proyección de nosotros mismos. Hay también devotos que huyen de su propia realidad y se refugian en la piedad. A pesar de la oración y de su piedad, no cambian, sino que se sirven de la piedad para elevarse sobre los demás, para afirmarse más en su impecabilidad, en su incapacidad de cometer faltas.

En los padres del monacato encontramos un estilo totalmente distinto de piedad. Aquí lo primero que se pide es honestidad y autenticidad. Esto, sin embargo, lleva a una comprensión amorosa para con todos aquellos que no van por el mismo camino. Poimén, un experimentado padre antiguo, explica que a un gran teólogo la espiritualidad desde abajo. El famoso teólogo viene a hablar con el anciano sobre la vida espiritual, sobre cosas del cielo, sobre Dios uno y trino. Poimén le escucha sin responder nada. Decepcionado el teólogo se disponía ya a abandonar al monje, cuando un acompañante suyo se acerca a Poimén y le dice: “Padre, este gran hombre, que en su entorno tiene tanto prestigio, viene precisamente por usted. ¿Por qué no le ha hablado?”. El anciano le respondió: “Él está en las alturas, habla de cosas celestiales; yo en cambio, pertenezco a los de abajo y trato de cosas terrenas. Si él hubiera hablado de las pasiones del alma, yo le habría contestado muy gustosamente. Pero como habla de cosas espirituales, yo de eso no entiendo” (Apo, 582).
Anselm Grün
Del libro “La sabiduría de los padres del desierto”

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“El sabio, aunque se halle en un sueño firme, no sueña,
aunque duerma no duerme,
aunque despierte no está en realidad despierto.
Feliz se halla en cualquier situación”
El cantar de Ahstavakra

Cultivando las heridas

niño_interior_heridoCuando se nos hiere de niños, no podemos impedirlo. No tenemos ninguna posibilidad de defendernos y de evitar las heridas. Pero, tanto si hurgo una y otra vez en las viejas heridas sin dejar de enconarlas, como si me reconcilio con ellas y las olvido, siempre es asunto mío, yo soy el responsable. Naturalmente, cada hombre tarda más o menos tiempo en desprenderse de sus viejas heridas.
En terapia a menudo es necesario mirar de nuevo conscientemente las viejas heridas y experimentar otra vez el dolor que entonces sentí, pero que inmediatamente reprimí. Pues sólo entonces puedo decir adiós al dolor.
Pero hoy se tiende también a cultivar las heridas. El filósofo francés Pascal Bruckner lo ha descrito magníficamente en su polémico libro “Sufro, luego existo”. En él habla de la victimización de la inclinación a sentirse víctima.
Contra esta inclinación hoy tan extendida de “ocupar el lugar más codiciado, el lugar de la víctima” (Bruckner, 145), formula Crisóstomo la tesis radicalmente opuesta “de que ninguna víctima es víctima de alguien, sino que sufre la suerte que ella misma se impone.

Ansel Grün
Del libro “No te hagas daño a ti mismo”

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Donde está la herida de un hombre,
es donde se encuentra su genio”
Robert Bly

El monacato

monjesEl monacato es un fenómeno general humano, que se da en todas las religiones. En el hombre hay una nostalgia original de Dios, de vivir sólo para Dios, de prepararse, a través de la ascesis y de la fuga del mundo, para la visión de Dios, para unirse con Dios. Los monjes cristianos sintieron esta nostalgia y la interpretaron siempre a la luz de la Biblia. En la Sagrada Escritura hallaron el fundamento para seguir de forma radical a Cristo. Pero tuvo también su importancia, la filosofía griega. Numerosas ideas y prácticas de los monjes se asemejan, por ejemplo, a las de los pitagóricos. La vinculación de la ascesis con la mística es típicamente griega. El mismo vocabulario ascético, tan rico, procede en gran parte “de la filosofía popular helénica” (Heussi, 292). Así las palabras como “asceta, “anacoreta” (retirado del mundo), “monje” (monakos, esto es, uno que se separa), “cenobio” (comunidad de monjes) y muchas cosas.

Anselm Grün
Del libro “La sabiduría de los padres del desierto”

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“El sabio no es feliz ni desdichado, no siente apego ni libre está de apegod,
no aspira a la liberación ni de hecho está liberado,
no es esto ni aquello”
El cantar de Ahstavakra

 

 

 

La verdadera libertad

Lex_JenkinsEl camino místico es donde por primera vez encontramos nuestra verdad. Y sólo nuestra verdad nos hará libres. En él nos damos cuenta de los modelos de vida a los que nos mantenemos asidos, nuestros ilusorios puntos de vista que nos desfiguran las cosas y con los que nos herimos. Cuanto más nos acerquemos a Dios, más claramente vemos nuestra verdad. Y cuanto más somos unos con Dios, más libres somos.
Todos buscamos la libertad. Pero la verdadera libertad no consiste en liberarnos de un dominio exterior. La verdadera libertad es la libertad interior, la libertad frente al poder del mundo, la libertad frente al poder de los hombres y frente a las presiones tanto internas como externas.

Anselm Grün
Del libro “No te hagas daño a ti mismo”

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“Aceptar una prueba iniciática es más importante
que tener éxito o fracasar en ella”
Robert Bly